En el cráter de un volcán

Ya fui al “campo de los dioses” con mi pequeño hijo Luis Enrique. Fue mágico. Él quería conocer un volcán y lo pude llevar al Teoca. Fuimos a grabar un campo de futbol trazado en el interior del cráter. En donde el silencio es aplastante. En donde se habla y al momento de que uno calla en verdad desaparecen los sonidos. Ese agujero tiene cientos de historias. Ahí los cuatreros escondían el ganado robado. Los zapatistas hicieron del Teoca un punto estratégico en su guerra de guerrillas. Y hasta dicen que ha sido pista de aterrizaje para naves de otros mundos.

El Teoca es fundamental para la vida de los capitalinos. Más allá del futbol y del sinfín de historias, es aquí donde se recargan los mantos acuíferos del sur de la ciudad de México. Es a escasos kilómetros donde todavía podemos encontrar lo que creíamos perdido. Fue enorme poder ver a un gavilán volar encima de nosotros. Al acecho, sin temor, majestuoso con sus alas extendidas y encendidas por el sol de medio día. El olor del campo, la humedad, el frío que revitaliza, las hierbas utilizadas desde tiempos prehispánicos. Un guisado sensacional preparado con pescado de agua dulce mezclado con tomatillos verdes, chile pasilla y algunas otros ingredientes que son el secreto de la receta familiar de los Rocha.

Es otro tipo de gente, muchos con señores bigotes así como los de los zapatistas. Mujeres trabajadoras que nunca dejan desamparado el hogar a pesar de lo que sea. Un pueblo devoto a Santa Cecilia, porque ella es la patrona del lugar y que a su vez es la patrona de los músicos. Santa Cecilia Tepetlapa, uno de los 14 pueblos de Xochimilco, un lugar a las faldas de ese cerro que en su nombre indica que es la casa de los dioses, porque eso significa Teoca. Lugar de coyotes en donde aseguran que cada atardecer los aullidos anunciaban la noche y que si el coyote se mordía la cola tras el anuncio el mensaje cifrado quería decir que seguían siendo muchos los que andaban por ahí.

Llegamos al Teoca un 22 de diciembre de 2009 y le pude cumplir a mi niño su desafiante petición, llevarlo a conocer el cráter de un volcán y de paso me encontré con ese campo de futbol, el campo de los dioses.

Blaugrana-azulgrana

(En la foto: Enrique Ballesteros, Carlo Chavaño, Raúl "Potro" Gutiérrez y Don Jaime Romagosa)

Ilusiones más, ilusiones menos; se sabía de antemano que el resultado sería en contra pero se pudo pensar que el gigante podía caer con el tiro certero de un mortal. Atlante lanzó la roca y acertó. El uno a cero duró 25 minutos tensos, inciertos, con suposiciones y con escenarios imaginarios que se esfumaban con el blaugrana de la playera de Goliat.

El equipo del pueblo mostró carácter. Se amarró a sus alcances pero falló y le abrió la puerta a la realidad. Barcelona empató, remontó y se adornó sin abusar de un rival digno pero chico a su lado.

Pep Guardiola fue cortés, y su equipo valiente, tal vez por deferencia a Rafa Márquez porque el rival era mexicano y sin duda alguna, el chico consentido de La Masia optó por no aplastar a un equipo de un país que también tiene una gran número de blaugranas. Incluso, no sabemos si así sea, Guardiola debería suponer que la comunidad catalana en México adoptó al Atlante por simple asociación de colores y por algunas coincidencias en sus respectivas historias.

Este 16 de diciembre de 2009 tuve el honor de vivir el tercer partido entre blaugranas-azulgranas en el Orfeo Catalá de la ciudad de México. Una parte de Cataluña es este lugar. Eran casi las diez de la mañana mientras que en los Emiratos Árabes el sol estaba por terminar su jornada. Lejano lugar para volver a encontrarse.

La primera ocasión que Barcelona y Atlante se enfrentaron fue en 1937. Los catalanes, en medio de la guerra civil, atravesaron el Atlántico en el vapor Mexique para reunir fondos. Fue una gran aventura de la que algunos expedicionarios no volverían a casa porque adoptaron a México como su nuevo hogar. Incluso Vantolrá, acabaría vistiendo el azulgrana mexicano.

Contra los prietitos jugaron el 27 de junio y los derrotaron dos por uno. Uno del Pato GUal, otro de Vantolrá y por Atlante anotó el Trompo Carreño.

El Mundial de Clubes es un torneo relámpago. Tan vertiginoso que apenas da tiempo de asimilarlo. Si ni el Real Madrid, el Milán o el Manchester han podido con el Barcelona, por qué creer que el Atlante podría tumbar al mejor equipo del mundo. Pero eso es lo divino del juego.
En 1964, Barcelona volvió a jugar en México. Esta vez Atlante tomó la delantera pero al final, se selló un empate a dos goles.

El argentino Carlo Chavaño anotó el primero de los dos. lo tiene fresco en la memoria. Simplemente disparó a gol y la pelota entró. Al final acabarían igualados en el marcador. Sobre el presente, el veterano azulgrana señaló que a pesar de la derrota, Atlante mostró sus credenciales. Sin embargo, para él, lo lamentable fue medir al Hobbit Bermudez con los grandes culés. Al pequeño jugador atlantista no le alcanzó la talla.

Todos los asistentes a la tertulia eran azulgranas. Los miembros de la peña barcelonista en México, convocados por Don Jaime Romagosa, son apasionados incodicionales del equipo culé, pero también seguidores del Atlante por asociación. Por eso hoy se contuvieron. Se alegraron de que ganara el Barca, pero "también queríamos que ganara el Atlante", dicen con rareza.

El partido ha sido histórico. Un hombre que en apodo lleva al equipo de sus amores sabía de antemano que el momento era esplendoroso pero la realidad aplastante. Raúl Gutiérrez guardó la esperanza, ahora es tiempo de dar una fría explicación. “Pudo haber jugado mejor el Atlante” asegura el Potro, sin embargo, la derrota no fue sorpresiva como sí lo fue la gran actuación de Rojas, quien ya se ha ganado un capítulo aparte en esta historia.

Fue así como se pudo vivir este tercer encuentro histórico entre dos equipos azul y grana. Uno que manda en el futbol moderno y otro que no deja de escribir páginas en su antiguo libro de historias.

Más del Atlante vs. Barcelona


Un video magnífico, recomendación de Armando Barceló, de la gira del Barcelona por México en 1937.

Barcelona y Atlante se enfrentaron en 1937

Por 15 mil dólares y los gastos de estancia en México, en abril de 1937, el Barcelona aceptó atravesar el Atlántico para disputar una serie de partidos en México y los Estados Unidos. En la imagen se retratan los aventureros el día que partieron rumbo a América.
Dieciséis jugadores, un delegado (Rossend Calvet), míster Patrick O'Connell (el entrenador), Modesto, el güarura, y el atleta catalán Ángel Mur, quien se estrenaría como masajista viajaron a América.
La guerra civil en España tenía ahorcadas las finanzas blaugranas. Ya llevaban perdidas 177 mil 663 pesetas y los socios avalaron la aventura transoceánica.
Estos fueron los hombres que emprendieron la expedición blaugrana. Iborra, Babot, Zabalo, Argemí, Fernando García, Balmanya, Escolà, Vantolrá, Gual, Tache, Munlloch, Pedrol, Urquiaga, Rafa, Pagés y Bardina.
Era la segunda fuerza del Barcelona. Había un antecedente en la que había brincado el charco el equipo titular y no les había ido nada bien.
Este equipo blaugrana llegó a Veracruz, el 7 de junio de 1937 a bordo del buque de vapor Mexique.
Para el día 20, debidamente aclimatados, los Culés jugaron contra el América y perdieron dos a cero.
El 27 de junio le ganaron al Atlante, dos por uno. Aquí reproduzco la crónica de El Mundo Deportivo, escrita por Gómez W. Roldán.

Futbol
El Barcelona a Méjico
Ayer ganó al
“Atlanta(e)” por
2 a 1
Los azul-grana hicieron
una brillante exhibición
de juego
México. —Se ha celebrado el segundo partido del Barcelona, que ha jugado contra el Atlante, ante un público numerosísimo, que se calcula en unas 28.000 personas.
El encuentro ha sido muy reñido y los jugadores españoles han hecho un excelente juego, triunfando por 2 goals a 1.
El Barcelona ha dominado, pero la defensa mexicana ha actuado con acierto, anulando los ataques del equipo catalán.
Vencedores y vencidos han sido ovacionados por el público que ha tributado nuevamente al Barcelona grandes demostraciones de simpatía.
El primer tiempo del match terminó con empate a 1 y en el segundo los españoles marcaron el goal de la victoria.
Fue en el segundo tiempo, cuando la clase y la voluntad de victoria del Barcelona se puso más de manifiesto, dando lugar a fases del juego de gran emoción.
Los marcadores de goals fueron Escolá y Munlloch, mientras el tanto mejicano fue logrado por Samedo (Este dato es confuso, no existe ningún jugador del Atlante con ese apellido).
El arbitraje bueno, cortando a tiempo algunas jugadas demasiado vivaces para mantener la tónica caballerosa en que se ha desarrollado el encuentro.
La colonia española ha recibido el triunfo del Barcelona con gran satisfacción y el tercer partido es esperado con una expectaci6n grande. — Gómez W. Roldán.

NOTA: La crónica anterior tiene datos incorrectos. El investigador Armando Barceló cruzó varias publicaciones mexicanas y obtuvo información precisa. Barcelona ganaba dos a cero con goles del Pato Gual y Martín Vantolrá. El árbitro Zavala expulsó al Gavilán García del equipo culé y afectó al espectáculo. Juan Carreño hizo el tanto del Atlante. En cuanto tengamos mas datos los compartiremos con ustedes.

El 4 de julio despacharon al España, 5-4, en intenso duelo. Al Necaxa, campeón mexicano, lo doblaron, 4-2, el 11 de julio y dos a uno el día 18. El Asturias les dio con todo el 25 de julio. Cinco a uno perdieron los catalanes. Cobraron revancha con el América con un tres a dos el 1 de agosto. Y disputaron dos partidos contra la selección mexicana. En ambos cayeron los visitantes. Cinco a dos el 15 de agosto y tres a uno el día 22. Después partieron hacia el norte, aunque algunos volverían para quedarse.
En México llovieron ofertas por los catalanes y se quedaron Urquiaga, García, Gual, Iborra y Pedrol. También se quedó Martín Vantolrá porque, literalmente, por cuestiones del corazón. El Maestro pasó por la vicaría, el extremo derecho se enamoró de la sobrina del General Cárdenas, a la sazón presidente de México y se casaron.
Esta gira duró cuatro meses. También pasaron por los Estados Unidos. En Nueva York se jugó contra una selección de Brooklin, otra de Nueva York, otra de Estados Unidos y el equipo Hebraic. Y en total disputaron 13 partidos. Ganaron 9 y perdieron los cuatro restantes. Anotaron 36 goles y recibieron 30.
Antes, el Barcelona había ganado el Campeonato de Catalunya 1935-36.
También triunfaron los colores del club en el Torneo de la Liga Mediterránea que disputaron los clubs Girona, Levante, Granollers, Español, Gimnàstic, Valencia, Castellón y el propio Barcelona, todos ellos de la zona republicana.
Así fue el paso de un equipo rebelde que atravesó el océano por una noble causa: la libertad.

El primer futbolista mexicano



En medio de la locura de esta ciudad se dejan a un lado las historias antiguas. Particularmente las que tienen que ver con el futbol.

Vayamos a Tacubaya. En la casa, que desde hace tiempo ocupan los rusos como embajada, hay un pasado que nos conduce hacia nuestro personaje. Jorge Gómez de Parada Buch, el primer futbolista mexicano de la historia.

Aunque Don Juan Cid y Mulet, en su gran Libro de Oro del Futbol Mexicano, resalta a David Islas como el primer nacional que jugara al futbol, estas crónicas de The Mexican Herald de 1903, rastreadas por el investigador Armando Barceló, confirman que Gómez de Parada ya había debutado cinco años antes que el jugador del Pachuca.

Ahora estamos a las afueras del Club Deportivo Chapultepec. Aquí escribió su nombre en la historia.

Gómez de Parada, nacido en 1885, perteneció a una de las familias más antiguas de México.

Su hijo Fernando nos habló del "Viejo" o "Papá Coco" como le llama él con la nostalgia picando cada milímetro de su piel y que nos contagia esa urticaria emocional.

Jorge Gómez de Parada, estudiaba en Inglaterra. Ahí conoció el futbol como se muestra en esta imagen de él, con el balón a sus pies.

En sus vacaciones, jugaba con el Reforma Athletic Club, equipo en el que fue campeón de goleo en la temporada 1909, y donde también obtuvo la liga y la prestigiosa copa Tower.

En 1911 le regalaron la propiedad de Tacubaya como dote de bodas. Era la casa de la antigua hacienda de Santa Catarina del Arenal, o mejor conocida como la Hacienda de la Condesa. Como Gómez de Parada era arquitecto, la mandó restaurar quedando el palacete como lo podemos observar en estos momentos. Estas eran tierras de su propiedad.

En la parte trasera de la residencia acondicionó un campo de futbol, una alberca y un frontón. Ahí entrenó el México de San Pedro de los Pinos, que, reforzado por de Parada y por algunos ingleses, salió campeón en 1912 y nuestro personaje el líder de los goleadores por segunda ocasión.

El México inmortalizó su hazaña con una foto tomada dentro de la casa y en donde también posa el perro consentido de Gómez de Parada. En la imagen se aprecia el trofeo que conquistaron aquella vez, pero es mucho más emocionante verlo ahora, en manos de su hijo.

Para 1920 dejó el futbol y se convirtió en promotor absoluto del deporte. Fue miembro del comité olímpico internacional de 1924 a 1927. Y jugó polo viajando por Europa durante muchos años. Llegó a competir contra el mismo Rey de España, Don Alfonso XIII.

El primer futbolista mexicano murió en enero de 1965, luego de disfrutar su última cena de año nuevo con sus camaradas del Reforma Athletic Club y su linaje persiste hasta nuestros días.

La Policía anda tras el balón

Juegos simultáneos. Llenos de entusiasmo, pasión y coraje.
De alguna manera hay que sacar las tensiones que el deber propicia porque todos los que disputan el balón en estos, los llanos de la Magdalena Mixhuca, son elementos de la policía de la ciudad de México.
El futbol es un buen remedio para que los guardianes de la ciudad mantengan la cordura en medio de la maraña de problemas que a diario se enfrentan.
Sigamos a uno de ellos, al número once, Omar Rodríguez. Hace unos días lo ascendieron a policía segundo y tiene en los genes la vocación de vigilar las calles de la ciudad.
En estos momentos son las tres de la tarde. El día de Omar empezó antes de que saliera el sol.
Trabajan turnos de 12 horas por 24 de descanso. Policías como él patrullan y buscan prevenir el delito y mantener el orden.
Al terminar su turno, se desarma y una vez a la semana, junto a sus compañeros de sector, acude a cumplir un deber menos arriesgado. El jefe Crespo les ha encomendado que ganen el trofeo para Coyoacán.
Fuerzas especiales, de rescate, la policía bancaria, los granaderos y hasta un equipo del agrupamiento femenil disputa el torneo de policías más grande, por lo menos, de Latinoamérica.
Ahora se ha llegado a la mitad de la competencia y los augurios para Coyoacán son buenos. La recompensa para el equipo campeón será el haber cumplido la misión y tendrá la oportunidad de medir sus fuerzas con el primer equipo del Pachuca.
El partido ha terminado y los policías volverán a las calles, para seguir vigilando.

El Campo de los Dioses

En uno de los 14 pueblos de Xochimilco hay un hermoso campo de futbol. Sin duda es el único en la ciudad de México, y tal vez en el mundo, que se encuentra en el interior del cráter de lo que alguna vez fue un volcán. En la imagen se aprecia lo que les relato. Es una cancha enclavada en el Cerro Teoca.


Este cerro está ubicado en el pueblo de Santa Cecilia Tepetlapa. Dice Wikipedia que el lugar no tiene altos índices de delincuencia, ni de adicciones. Su población actual es de aproximadamente 10,000 habitantes. El lugar es generalmente fresco. En invierno, en virtud de que está unos 100 metros por encima del promedio del Valle de México, alcanza temperaturas por debajo de las que se registran en la parte inferior del valle. En noviembre son cotidianas las heladas. El principal cultivo es el maíz, aunque también hay árboles frutales como manzanos, duraznos, perales, tejocotes y limones. También hay cría de ganado vacuno y porcino, ovejas y gallinas. Todavía hay áreas arboladas en los alrededores, un lugar en particular, el cerro Teoca, es un paseo para quienes les gusta ejercitarse caminando entre los árboles, y comer al aire libre.
Si algo puede manchar la reputación del lugar es que ahí fueron capturados, en julio de 2009, los miembros de una de las bandas que secuestró a Alejandro Martí, en donde habían establecido una casa de seguridad.


Pocos son los datos que se tienen sobre el pueblo de Santa Cecilia. Se cree que el poblado se formó a instancias de los misioneros franciscanos por los años 1704 y 1707. Se dice que a los primeros pobladores se les dotó de unas fracciones de tierra llamadas "Caballerizas", donde los nuevos moradores sembraban maíz, fríjol y habas.
El poblado de Santa Cecilia está ubicado al pie del volcán Teoca que podría significar "Lugar donde habitan los dioses". Por simple asociación podemos llamar a esta cancha "El Campo de los Dioses".

Jabulani

Con dos viejos conocidos y el dueño de la casa

México apareció en el grupo A, junto a Sudáfrica, el anfitrión. Fue el primer misterio develado y así inició el clímax del sorteo de la Copa del Mundo. Luego se sumó Uruguay y como obsequio del destino, y sin manos de por medio, la gran selección francesa completaría el primero de los ocho conjuntos que competirán por ser el mejor del planeta.
Sudáfrica, México, Uruguay y Francia son rivales a partir de ya. Nos toca abrir el torneo contra el dueño de la casa el de julio de 2010. Luego vamos con los galos y cerramos con los aguerridos uruguayos que sufrieron para llegar al mundial en un escenario en el que México, si no corregía el rumbo a tiempo, pudo haber terminado.
Con los charrúas nos hemos enfrentado una vez en Copas del Mundo, aquel cero a cero en Inglaterra 1966 que enmarcó el retiro de Antonio “La Tota” Carbajal. Con Francia se escribió la historia al celebrar el primero de todos los partidos mundialistas, precisamente en Uruguay, y en 1930. También en 1954 nos batimos contra los galos y en 1966, al grito de “Borja, no falles”, se disputó un partido de categoría más.
Así, entonces, al Tricolor le tocará disputar el partido inaugural de la Copa del Mundo Sudáfrica 2010, primera que albergará un país del continente negro, precisamente frente a los anfitriones. El encuentro se realizará el 11 de junio en Johannesburgo.
El segundo partido para los pupilos de Javier "Vasco" Aguirre será el 17 de junio frente a los galos, quienes calificaron vía repesca en Europa con la polémica de la mano de su delantero Thierry Henry ante Irlanda, choque a disputarse en Polokwane.
Y cerrará la primera ronda contra los charrúas el 22 de junio en Rustenburg.

Los Hijos de Don Venancio


Hace 65 se estrenó la película “Los Hijos de Don Venancio”. Fue la primera en utilizar al futbol mexicano como parte de su narrativa. Y también la que proyectó a un ídolo deportivo en el espectacular formato cinematográfico.
El genial actor y director Joaquín Pardavé adaptó una obra argentina al contexto mexicano y logró comunicar un mensaje didáctico que mostraba una historia de familia, de valores, que resaltaba la aportación de la colonia española en México y que se acentuaba en la fusión cultural que se estaba generando en las gradas del legendario Parque Asturias.
Los Hijos de Don Venancio fue un éxito rotundo en taquilla. Horacio Casarín potencializó su gran fama como deportista y su personificación en la película le dio al público masivo un héroe nacional.
Atlante y Asturias fueron los clubes representativos de dos sectores del México de ayer, en donde otros eran los equipos grandes.
Estas imágenes son de las pocas que se tienen del arranque de la época profesional del futbol mexicano. Pardavé se atrevió a emplazar la cámara en puntos interesantes.
Ver como anotaban goles jugadores legendarios como el argentino Roberto Aballay o el maestro catalán Martín Vantolrá, es exquisito.
La película coloca elementos que hoy en día son fundamentales en el futbol espectáculo.
La radio para aquellos que seguían las acciones sin estar en el campo.
El ensimismado cronista.
La algarabía de las gradas.
La intimidad del vestidor.
La pasión desbordada.
Es un recuerdo que todo aficionado al futbol debiera tener. Es un documento del México que se nos fue.

Agustín en libertad

Que grato es volver a ver a Agustín Coss, quien viviera un grave problema hace unos meses al ser detenido por la policía en una terrible confusión. El pasado 21 de noviembre asistió a la comida anual que celebran, desde hace ocho años, los veteranos del Atlético Español.

Atlético Español

El campo los está esperando. Hace muchos años que formaron una gran familia porque todos los que pasaron por este equipo nunca lo han podido olvidar.
El Atlético Español, representado por un bravo toro de lidia, estaba destinado a morir desde que nació.
Un grupo de empresarios españoles decidieron tomar, temporalmente, la franquicia de un Necaxa que no podía seguir más, tras un conflicto laboral con algunos de sus futbolistas.
La transición fue muy dura, pero al final, todos los que representaron a ese toro bravo indultaron a esa bestia que les robó el corazón.
Los que ahora jugarán fueron futbolistas en alguna de las épocas del Atlético Español. Unos muy famosos, otros menos.
El arquero Molina, fue un héroe cuando, bajo el marco, los salvó de hundirse en la segunda división durante su primera temporada.
Este otro fue un crack. Manuel Manzo probablemente hubiera sido el mejor jugador mexicano de todos los tiempos, pero el alcoholismo le trazó un destino del que valerosamente pudo salir.
El famoso Pimienta Rico se inmortalizó con el Atlético Español.
Y el célebre Vaquero Cisneros, héroe y villano de Chivas, también se inició con el Atlético Español.
Que grato es volver a ver a Agustín Coss, quien viviera un grave problema hace unos meses al ser detenido por la policía en una terrible confusión.
El Atlético Español fue un gran semillero de jugadores por necesidad. A falta de dinero formaron a jóvenes y tal vez esa sea la clave de que todos se aprecien como una familia.
De 1971 a 1982 se enmarcan los tercios de su corta existencia. Subcampeones de la liga y campeones de la Concacaf son sus grandes logros.
Pero en 1982 el toro tuvo arrastre lento y nunca fue olvidado por los que le entregaron sus almas.
Por eso están aquí, este 21 de noviembre de 2009, en una cancha hermosa de Texcoco y así se juntan cada año. Para rendirse ante la nostalgia y transformar sus recuerdos en alegría pura.
El Atlético Español tiene páginas imborrables en la historia del futbol mexicano y hombres que nunca dejan de contarles a todos lo que se dice de ellos en cada una.

La vieja casa de los Tuzos

Este es el estadio Revolución Mexicana de Pachuca, Hidalgo. Sus viejas rocas dejan constancia de su edad, a pesar de que las piedras nunca envejecen.
La construcción comenzó el primer día de junio de 1958 y se inauguró el 14 de diciembre de ese mismo año. Tiene medio siglo de vida. Y muchísima nostalgia futbolera.
Don Juan es el vigilante del estadio. Aun recuerda el día en que el General Corona del Rosal, abrió las puertas del Revolución. Él era parte de las fuerzas armadas.
De 1958 a 1993, esta fue la casa del equipo Pachuca. Cada quince días se llenaban los 3 mil quinientos lugares y los que no podían entrar agradecían la generosidad del cerro de Cubitos.
Aquí se la jugaron los viejos Tuzos. Aquellos que buscaron reivindicar a la Cuna del Futbol Mexicano que se había privado del espectáculo durante muchos años. Hasta que un 5 de marzo de 1967 lograron el tan buscado ascenso a la primera división.
Luego vinieron las grandes contrataciones. Brasileños como Moacyr se volvieron ídolos del pueblo minero. Pero llegó un día en que los vientos se llevaron todo.
Aquí también tuvo sus orígenes el proyecto del Pachuca actual. En el Revolución Mexicana se sufrió y se aprendió que el futbol es un simple juego lleno de sentimientos.
Los viejos vestidores huelen todavía al sudor de las batallas.
Y en este campo, también cayeron los gigantes aunque a veces dejaban sus maldiciones.
En 1993, al Revolución Mexicana se le fueron sus Tuzos a estrenar un estadio más grande y moderno. Sin embargo, el propio Javier Aguirre decidió que este sería su cuartel general. Había algo bendito en sus entrañas. Una leyenda dice que esta imagen de la Virgen hizo el gran milagro de darle al Pachuca su primer campeonato en la primera división.
Después, los Tuzos ya no volvieron y el propio pueblo lo hizo suyo.
Pero el viejo estadio comenzó a incomodar a los devoradores de terrenos, decían que era un elefante blanco y se salvó de ser demolido para convertirse en tienda departamental o en oficinas.
Véanlo bien en esta magnífica toma desde el cerrito. El estadio nunca más se volverá a ver así. Para estos momentos ya deben de haber demolido la mitad de este escenario para darle paso a un ambicioso proyecto gubernamental.
Y aunque la mitad del estadio, la parte de las gradas de sombra, el campo de juego y las cabeceras se mantendrán es un hecho que han desaparecido los rincones de un pasado sufrido para iniciar otra era, siempre con el futbol, al centro de todo.

La Noche del Buitre

Celaya escribió una de las páginas más románticas del futbol mexicano. Un equipo modesto, de la mano de una leyenda, que casi fue campeón. La final no la perdió pero el sistema de competencia le otorgó la copa a un equipo especialista en no perder, pero a veces, tampoco en ganar. El empate bastó para que Necaxa escribiera su nombre en la historia aunque los Toros fueran recordados para siempre en la memoria de los aficionados.
Si Butragueño hubiera metido esa pelota con la cabeza, que grande hubiera sido el momento. Tal vez hoy el equipo seguiría vivo. Solo tal vez…
Luego desfilaron figuras que hicieron de su paso por Celaya, el mágico adiós de sus carreras. Hugo Sánchez, Michel, por mencionar a los más grandes. Pero también dio a conocer a tremendos futbolistas como el hondureño Carlos Pavón.
Tres veces se salvó el Celaya del descenso con batallas heroicas. Tras
14 temporadas cargadas de ilusiones, el Toro fue llevado al matadero. Los entusiastas dueños del equipo no tuvieron más remedio que venderlo.
De un momento a otro se borró el presente y lo que fue una franquicia querida acabó dando origen a un desastre llamado Colibríes.
Pero el 9 de octubre de 2009, fue la noche del Buitre. De ese héroe que nunca olvidan. Que partió de aquí hace 11 años y que vuelve lleno de alegría y de gratos recuerdos.
Este hombre puso a Celaya en las páginas de su propia historia, que ya de por sí nutre varias de la historia del futbol mundial.
Es un ejemplo de que el futbol nunca olvida. Que del Bernabeu al Miguel Hidalgo había kilómetros de por medio pero nada más porque el Buitre, aquí y allá, siempre ha sido un caballero. Un embajador del futbol puro. Un personaje entrañable sobre la hierba.

Neza y sus tres tiempos

Ciudad Neza quiere volver a la primera división. Tres equipos han marcado a la ciudad con mayor densidad poblacional de todo el país y una copa del Mundo les llevó a una modernidad simulada.
Neza nació por necesidad. El lecho seco del antiguo lago de Texcoco abrió paso a la colonización. Cartón y madera formaban los precarios techos de los primeros hogares. Era un lugar para sobrevivir. Para 1950 había no más de dos mil habitantes…cinco años después ya eran cuarenta mil… hoy hay más de un millón… Cada kilómetro cuadrado alberga a 19 mil personas…
Pero nosotros iremos siguiendo la pista del balón. Para Neza el futbol ha sido el gran entretenimiento. Jugarlo y seguirlo. Tenerlo y no tenerlo.
La historia ha sido contada en tres tiempos. Coyotes, Toros y Potros. Los tres sólo son recuerdos.
Sus mejores campos son estos: un estadio mundialista, un viejo campo llamado Metropolitano, y el moderno recinto del Jardín Bicentenario.
Sus llanos, algunos son insufribles, pero no les importa que la mitad del campo esté inundado. Las dos ligas amateur que juegan aquí generan ganancias que rondan en los 7 millones de pesos.
Sus canchas alternativas se han apoderado de los camellones. Aquí, literalmente, se juega entre los automóviles y camiones. Todo el tiempo.
En Neza habitan más mujeres que hombres. Y los niños se están haciendo menos. La taza de natalidad va a la baja. Sin embargo, esta ciudad sui géneris ha sido cuna de futbolistas profesionales.
Pedro Pineda está considerado como la primera gran figura nacida en esta creciente ciudad.
Hoy en día, para el torneo Apertura 2009, Neza está representada en primera división por sólo tres jugadores. Dos de estos se hicieron en este campo Metropolitano, pintado con los tradicionales colores amarillo y negro de los lejanos Coyotes. Humberto Hernández, arquero suplente de Indios y Carlos Infante, defensa del Puebla.
Pero la gran revelación es Christian el “Hobbit” Bermúdez, del Atlante.
Tras casi un lustro de que los abandonó el futbol de primera división. Neza intentará volver. Los Potros de la Universidad Tecnológica compiten en la reciente liga de ascenso. Este equipo jugaba en Chetumal y según fuentes periodísticas señalan que huyeron como viles ladrones al dejar deudas pendientes en la capital de Quintana Roo.
Los Potros buscarán el respaldo de una ciudad que quiere al futbol, que se ha entregado a tres propuestas distintas y que merece el mayor de los respetos.
Por ahora se han dado cita aquellos nostálgicos atlantistas que no perdonan el éxodo de su equipo a Cancún y que por lo menos les reconforta volver a ver el azulgrana aunque sea en la liga de ascenso.
Simulemos un caso hipotético. ¿Qué pasaría si Atlante Neza asciende? Esta es una ciudad sin colonias de lujo, sin hoteles de cinco estrellas, sin glamour.
La apuesta deberá trabajar con los factores de identidad. Nos es fácil competir contra la cercanía del distrito federal en donde se puede asistir a tres estadios distintos de primera división. Por eso es fundamental que en Neza quieran y vuelvan a creer en un equipo representativo.
Su estadio, aunque fue mundialista, deberá ser remodelado y sometido a revisiones. Hace algunos años se detectó una falla geológica que cruza por sus terrenos.
Los habitantes de Neza son un factor potencial para que el negocio sea rentable. Casi millón y medio de personas apenas tienen a su alcance plazas comerciales y algunos cines para divertirse. El futbol, ya lo han demostrado, es la forma en cómo les gusta gastar su tiempo libre. El asunto es que no los vuelvan a abandonar.

La Guerra del Futbol


La Guerra del Futbol, así tituló Kapuscinski, corresponsal de guerra polaco, el conflicto bélico entre Honduras y El Salvador. La conocida también como Guerra de las 100 horas no fue ocasionada por la pasión desbordada en plena eliminatoria para la Copa del Mundo México 1970. Fue un conflicto generado por las oligarquías que aprietan sin piedad a los pobres y a los marginados. La guerra la generó el poder político y fue en los estadios de futbol en dónde manipularon el odio mutuo de dos pueblos confrontados por la frustración, por el hambre, por la desesperanza.
Kapuscinski estuvo en el lugar adecuado, en el momento preciso. El futbol fue la línea dramática de su crónica. El periodista español Luis Suárez le puso la pista mientras estaban tomando café en México. La guerra entre estos dos países era cuestión de tiempo. Estaban a la espera de la detonación. El olfato periodístico les despertó el oficio desde el primer partido, celebrado el 8 de junio de 1969, en Honduras. El encuentro definitivo en el Azteca, el 26 de junio, orilló al legendario corresponsal a tomar un avión rumbo a Tegucigalpa.
Y así narró aquella historia. Lo que había leído en las crónicas deportivas, más la premisa que Suárez le marcó, al decirle que “la frontera entre el fútbol y la política es tan tenue que resulta casi imperceptible”, lo hizo estar, desde antes, en las cien horas de batallas. Rememoró el juego de ida. El asedió a la selección salvadoreña en Honduras. El suicidio de una joven que no pudo tolerar la derrota contra los catrachos. Relató la vuelta en San Salvador, la venganza. La serie se empató y por eso se fueron al Azteca para definir el duelo.
Kapuscinski detalla la noche del 14 de julio de 1969. Sintió el temor de la guerra y se ocultó en su hotel para escribir, a oscuras, la crónica que le dio la vuelta al mundo. Su nota fue enviada a Polonia como un telegrama.

TEGUCIGALPA (HONDURAS) PAP 14 DE JULIO VÍA TROPICAL RADIO RCA HOY A LAS SEIS DE LA TARDE EMPEZÓ LA GUERRA ENTRE EL SALVADOR Y HONDURAS LA AVIACIÓN DE EL SALVADOR BOMBARDEÓ CUATRO CIUDADES HONDUREÑAS STOP AL MISMO TIEMPO LAS TROPAS DE EL SALVADOR VIOLARON LA FRONTERA CON HONDURAS INTENTANDO PENETRAR EN EL INTERIOR DEL PAÍS STOP EN RESPUESTA AL ATAQUE DEL AGRESOR LA AVIACIÓN DE HONDURAS BOMBARDEÓ LOS MÁS IMPORTANTES CENTROS INDUSTRIA-LES Y OBJETIVOS ESTRATÉGICOS DE EL SALVADOR Y LAS FUERZAS TERRESTRES EMPRENDIERON ACCIONES DEFENSIVAS.

La guerra del futbol duró 100 horas y en cien horas mató a miles, dejó heridos a miles y destruyó las casas de miles. Fue la última gran batalla aérea de los aviones de pistones que se utilizaron en la segunda guerra mundial. Sin embargo la situación social no cambió en nada. Legitimó los discursos de los políticos quienes no dudaron en utilizar la atrocidad para sus mensajes envolventes. Tanto en honduras como en El Salvador se veneran a los héroes de aquella guerra que narró Kapuscinski, tiempo después con profundidad, a manera de parábola perfecta asociándola con el futbol.
Hay museos con las armas expuestas. Hay veteranos que recuerdan, hay aviones con los rivales derribados marcados en los costados, y también hay futbolistas que dicen que el juego no tuvo la culpa.
Kapuscinski cerró su crónica de la siguiente forma: Los pequeños países del Tercer Mundo tienen la posibilidad de despertar un vivo interés sólo cuando se deciden a derramar sangre. Es una triste verdad, pero así es.
La noticia del lanzamiento del Apollo 11, el 16 de julio de aquel año, cambió la atención del mundo y la puso en la luna. Al año siguiente El Salvador jugó la Copa del Mundo de la FIFA y enfrentó a la selección mexicana en la cancha del Azteca. Perdieron cuatro a cero.

Chivas hasta la Muerte

En Dolores Hidalgo, Guanajuato, “Cuna de la Independencia”, la gente es Chiva hasta la muerte de forma literal. En una funeraria dolorense hay un paquete rojiblanco que incluye el ataúd de las Chivas Rayadas del Guadalajara.
Por cinco mil pesos el difunto tendrá una despedida apasionada con los colores y detalles del equipo de sus amores. En Dolores Hidalgo se acostumbra llevar a los muertos a la famosa parroquia donde oficiaba el Padre de la Patria y después la caravana se encamina hacia el panteón con los mariachis tocando las canciones de José Alfredo Jiménez, nacido en esa tierra, y por supuesto que el repertorio vernáculo selecto y favorito del difunto.
Los Dolorenses son Chivas hasta la Muerte y después de esto nadie lo puede dudar.

De una buena vez por todas

Honduras está en la mente del equipo nacional. No hay otra cosa que perturbe sus pensamientos. Ganaron el sábado, celebraron en la cena de esa noche, durmieron y luego volvieron a México para concentrarse de lleno en el siguiente partido. Ganar este miércoles significa la tranquilidad de estar, de una buena vez por todas, en la Copa del Mundo.
Los hondureños llegan con una gran carga emocional. Son líderes de la zona. Tienen buen futbol. Sienten una gran rivalidad hacia la selección mexicana. Además, saben que tienen en sus manos el boleto a Sudáfrica, y su segundo mundial en la historia, y lo quieren asegurar en el Azteca. Ellos también se están preparando para su gran momento.
Alrededor de 5 mil catrachos estarán en el estadio para apoyar a su equipo. Vienen pregonando que darán el “Aztecazo”. Por su parte, en México hay mesura. No hay excesos. Hay confianza pero nada más.
Javier Aguirre está como depredador al acecho. Sigiloso, esperando la oportunidad de cazar su presa. “Pensamos que vienen 90 minutos muy fuertes contra un equipo que ha hecho muchos goles, que tiene pocos en contra, serio, bien dirigido y que no nos va a regalar nada. Es en lo único que pienso, lo demás no es mi labor”, dijo, “me importa más mi equipo, que el rival. Aunque sí puedo anticipar que ellos, que son quienes más han metido goles en el hexagonal, tienen delanteros temibles y de mucho respeto, Carlos Pavón, Carlo Costly, David Suazo; gente que juega o ha jugado en Europa, que tiene mucha calidad individual y que colectivamente hace buen trabajo, llegan al frente, Núñez, Guevara, Izaguirre y Turcios, tienen un potencial ofensivo importante. Es bueno tomar nuestras providencias”.
La lluvia, la altura, el estadio lleno, serán factores que se darán en ese momento, sin embargo, como dice el Vasco, el pleito es entre dos oncenas.
“Nosotros jugamos a 2240 metros, evidentemente afecta al rival, entrenamos aquí y vivimos aquí, el campo está esplendoroso, el corte del pasto es de la mejor calidad; están tapando el estadio, no lo vamos a ir a lastimar más. Si llueve, Concacaf impide al equipo rival entrenar con tacos sino con tenis y creo yo que no va a ser pretexto y no lo ha sido nunca. Está claro que más de 100 mil personas y la altura, no son fáciles para nadie, jugaremos 11 contra 11 e intentaremos ganar”.
Este es de esos partidos en donde se vislumbra un vencedor y un vencido. Es de esos duelos que no se empatan, al menos, que las circunstancias hagan de la batalla una épica para la historia.

El Gran Sabio del Futbol Mexicano



Realización Enrique Ballesteros y Roberto Valdés.

La historia del Pique



Realización Enrique Ballesteros y Carlos Huante. Cámara: Ramsés Barona.

Ráfagas, Futbol de Ciegos



En la ciudad de México un grupo de invidentes práctica el fútbol. Cuatro historias se cruzan al tiempo que se juega un torneo en el deportivo MIna, en la colonia Guerrero. Una manera diferente de fútbol. Realización: Enrique Ballesteros y Roberto Valdés.

Versus Ticos, todo tiene un comienzo

Un martes 2 de abril de 1935, México se enfrentó por primera vez a Costa Rica. Fue en el estadio Nacional de San Salvador, durante los III Juegos Centroamericanos y del Caribe celebrados en El Salvador. Fueron, prácticamente, los 11 Hermanos del Necaxa, quienes conformaron aquella selección nacional dirigida por uno de los impulsores del futbol mexicano.
Al mando del inglés Alfred C. Crowle, el equipo mexicano derrotó a los ticos, dos goles a cero, ante 18 mil aficionados. La alineación de nuestra selección fue la siguiente:

Raúl “Pipiolo” Estrada
Antonio Aspiri “El León de las Canchas” (Capitán)
Lorenzo “La Yegua” Camarena
Miguel Pizano
Ignacio “Calavera” Ávila
Felipe “Diente” Rosas
Vicente “Chamaco” García
Tomas “Poeta” Lozano
Hilario “Moco” López
Julio Lores (El primer jugador naturalizado, peruano de origen)
Luis “Pichojos” Pérez

Los goles fueron obra del “Pichojos” al minuto 26 y del “Poeta” a los 67. El silbante de aquel encuentro fue el hondureño Jacobo de Fuenquino.
Costa Rica ha sido el único equipo de Concacaf que ha podido derrotarnos en el estadio Azteca. El próximo 5 de septiembre las dos escuadras volverán a encontrarse en San José y una victoria mexicana de visitante sería algo así como empezar a empacar las cosas para ir a Sudáfrica en el 2010. Esto sólo es un fragmento de la historia que se seguirá escribiendo a diario.

Los Chaparritos de Oro

Mucho tiempo antes del Aztecazo y de la primera vez que Costa Rica asistió a un mundial, en Italia 1990, la hazaña más grande de los futbolistas ticos fue la labor realizada por la selección costarricense el II Campeonato Panamericano que se efectuó en el estadio Olímpico Universitario de la ciudad de México, en 1956.

A esta justa llegaron las mejores selecciones de América del Sur. Argentina, Brasil, Perú y Chile. México participó representando al norte del continente y Costa Rica por Centroamérica y el Caribe.
Costa Rica tenía en el campo a verdaderos héroes de su balompié. Casi todos eran jugadores de baja estatura, chaparritos les decían de cariño, pero con un corazón que los impulsaba a destacar en la zona. Eran futbolistas amateurs, que no cobraban un centavo, pero defendían a muerte sus colores. Los ticos iban a demostrarle al mundo que estaban listos para competir.

Primero enfrentaron a México en el partido inaugural, un domingo de febrero de 1956. El estadio estaba abarrotado y los miles de aficionados estaban seguros de que la victoria mexicana estaba en la bolsa. Craso error, los visitantes marcaron el primer tanto y la selección verde vivió momentos de angustia antes de rescatar el empate definitivo.

Al segundo partido se toparon con los chilenos. Los ticos fueron amos y señores del campo. La victoria fue para ellos al son de dos goles a uno. No era casualidad la calidad del representativo centroamericano.

Luego siguió el partido contra Perú. Fue una goleada consumada. Cuatro a dos quedaron los cartones en este torneo de ensueño.

También hicieron sufrir a Argentina, escuadra que asistió con gran cartel, dirigidos por Guillermo Stábile. Costa Rica estuvo a punto de dar la campanada. Los ticos tuvieron a los chés abajado en el marcador por tres a uno. Pero el orgullo argentino afloró y en un dramático encuentro remontaron para ganar, con severos problemas, cuatro goles a tres. Esta derrota afectó profundamente en la selección de Costa Rica que afrontó el quinto y último encuentro con poca fortuna. Cerraban la gran hazaña jugando contra Brasil. Siete a uno fue el resultado.

La prensa mexicana alabó a la gran selección costarricense que alcanzó el tercer lugar, sólo por debajo de Brasil y Argentina, de aquel II Campeonato Panamericano y bautizó a sus héroes como los Chaparritos de Oro. Cuando volvieron a su patria el recibimiento fue apoteótico. Hubo desfiles y fiestas por toda la nación y ese equipo es recordado por escribir una de las páginas más memorables de la historia del futbol en Costa Rica.

Estos fueron los gloriosos integrantes de aquella selección de 1956: los porteros Hernán Alvarado, Mario Flaco Pérez y René Muñoz; los defensas Jorge Palmareño Solís, Reynaldo Rey Orozco, Mario Catato Cordero, Mario Murillo, Alex Sánchez e Isidro Williams; los medios Marvin Rodríguez, Edgar Quesada, Elías Valenciano, Edgar Negro Esquivel y Constantino Tulio Quirós; y los delanteros Rodolfo Herrera, Alvaro Murillo, Danilo Montero, Jorge Cuty Monge, Isaías Araya, Alexis Goñi, Oscar Cuico Bejarano y Rubén Rata Jiménez.

Le salió lo Temo

Previo al juego contra Costa Rica (5 de septiembre de 2009), Cuauhtémoc Blanco explotó contra los medios de comunicación. De “tontitos” no los bajó porque salió en defensa de Nery Castillo y Guille Franco. De frente, el Temo tundió a los reporteros y les pidió que dejen de hacer escándalo con la selección para competir por el rating de sus respectivos programas.
"Ustedes son los tontitos, que van y comentan a los aficionados, ustedes los enganchan. Sí me molesta que se metan con Nery y con Guille, ahora resulta que ustedes, que nunca jugaron futbol, ahora son entrenadores y desgraciadamente no les han salido las cosas", expresó.
Fue así como Blanco se desmarcó de la prensa. "En lo personal no pido nada a ustedes, siempre hay críticas y rating de un programa a otro", les dijo. "Estamos solos y con la familia que nos apoya en las buenas y en las malas, de ustedes nunca vamos a pedir un apoyo".
Sobre el partido contra Costa Rica señaló que "es muy complicado y tenemos que ir concentrados a sacar los tres puntos".
El jugador del Chicago Fire aclaró que las críticas son bienvenidas pero con fundamentos. "El
euqipo ha luchado, cuando vea a unos compañeros que no se rompan el alma en la cancha voy a ser el primero que lo voy a explicar". Acepto las críticas cuando se juega mal, eso está bien, pero las buenas críticas, pero que no me estén jodiendo".
Con su estilo característico, el Temo volvió a explicar que jugar bajo presión es lo suyo. "Me motiva, compadre, hacerle un gol a Costa Rica, te ríes de la gente por tantas críticas de ellos, les callas la boca, en verdad, imagínate cuando los gringos nos metieron un gol en el Azteca, con 120 mil aficionados, nos callaron la boca. Es bonito ir de visitante y meter un gol".
Siempre polémico, Blanco hizo un compromiso de entrega. "A eso vamos, a meter goles a demostrar una buena actitud y conseguir los tres puntos, que para nosotros es muy importante", aseguró.

Torrado o el oficio de trabar al contrario

Disputar una jugada con Gerardo Torrado es un acto de valentía. Su ímpetu y fuerza exigen al máximo. Su labor se coloca al borde de los límites. Este seleccionado nacional juega al estilo de la vieja escuela de pasa el balón pero no el hombre y a veces ninguno de los dos.
De Gerardo no podemos contar la historia aspiracional del jugador de las colonias populares que sueña con ser futbolista profesional para ser alguien en la vida. Basta con conocer su apellido, Torrado Diez de Bonilla, para saber que su infancia fue sin carencias pero sus valores lo llevaron a ser perseverante y nunca se rindió para llevar a cabo su plan de vida.
Nació el día del niño (30 de abril) de 1979 y al cumplir la mayoría de edad debutó con los Pumas en el estadio Universitario de San Nicolás de los Garza (Nuevo León), enfrentando a Tigres.
Al no ser un talento de barrio, la construcción futbolística de Torrado fue académica y salió graduado de la entonces fértil y útil cantera universitaria.
Fue al mundial juvenil de Nigeria, en 1999. Ese mismo año dio el brinco a la mayor y adquirió una inusual confianza en sí mismo. En México, los futbolistas jóvenes, por lo general, obedecen y dejan en manos de terceros su destino. Torrado, siempre bajo la representación de su propio padre, quiso jugar en Europa y no le importó picar la dura piedra de las divisiones inferiores de la península, cuando en México gozaba de cierta comodidad profesional con Pumas.
Llegó al Tenerife, un equipo de segunda división desconocido en México, hasta que Gerardo lo dio a conocer. Tenerife no es parte del territorio peninsular español. Es una pequeña isla que está frente a la costa del noroeste africano, en las famosas Islas Canarias, y que logró el ascenso a la gran liga cuando el mexicano ocupó la contención.
La reestructuración del equipo para afrontar el reto no fue justa con Torrado. Nunca vio acción en la primera división y, de tajo, decidió partir e intentarlo en otro lado. Así llegó al Polideportivo Ejido, el penúltimo escalón hacia la Liga de las Estrellas. Fue el Sevilla el que lo puso donde él quería en el 2002 y a su vez fue premiado con un lugar en la selección de Javier Aguirre que participó en el mundial de Corea-Japón 2002. Anotó un gol contra Ecuador y sacó de quicio a Francesco Totti y Alessandro del Piero en el partido contra Italia.
Se le empezó a conocer como el borrego por su cabellera tan enchinada que parecía lana, aunque el mote era la analogía perfecta de su forma de jugar, y más se justificó cuando decidió raparse sin complejos.
Lo que muchos vaticinaron como una loca aventura por el viejo continente de un joven de clase acomodada se convirtió en un gran ejemplo de carácter y perseverancia.
De Sevilla partió con una vasta experiencia dentro y fuera del campo. Pasó al Racing de Santander y se convirtió en titularísimo, sin embargo La Volpe no lo llamaba. El mundial de Alemania estaba en puerta, hasta que por fin, ocupó su lugar en la Copa Confederaciones disputada un año antes del magno evento.
Para conseguir su participación en una segunda Copa del Mundo, el Borrego regresó a México tras una buena oferta de Cruz Azul y con la intensión de estar siempre presente en la lista del técnico nacional. Finalmente jugó tres de los cuatro encuentros de la selección en la antigua Germania.
Torrado tiene una cuenta pendiente consigo mismo. No ha podido ser campeón de liga. Estuvo dos veces muy cerca con Cruz Azul, pero fueron derrotados en la gran final.
La Máquina cementera cayó en una depresión profunda que ni la fórmula de Torrado ha podido contrarrestar. Últimamente los árbitros se han mostrado poco tolerantes con el estilo del Borrego y ha sido castigado, pero el juego requiere de fuerza y pundonor, de ese oficio de trabar al contrario, estrictamente bajo el pacto de caballerosidad que rige al futbol.

Nombres de batalla

Siempre, los apodos han acompañado a los seleccionados nacionales. Desde el Trompo hasta el Principito, todos con una buena dosis de creatividad e ingenio. En algunos casos, el mote ha sellado la personalidad del futbolista y el sentido del distintivo de estos nombres de batalla ha dado pie a la creación de verdaderas leyendas.
Buscaremos proporcionarte una lista de apodos raros, elegantes y curiosos en la que podrás agregar los que nos falten y crear una divertida y hasta nostálgica base de datos.

Rafael Garza Gutiérrez “Récord”
Miguel Alatorre "La Venada"
Juan “Trompo” Carreño
Antonio Azpiri “El León de las Canchas”
Óscar “Yori” Bonfiglio
Hilario “Moco” López
Luis “Pichojos” Pérez (Padre de Mario “Pichojos” Pérez)
Corenelio "Coneja" Cuevas
Raúl “Pipiolo” Estrada
Lorenzo “La Yegüa” Camarena
Guillermo “Perro” Ortega
Felipe “Diente” Rosas
Manuel “Chaquetas” Rosas
Luis García Cortina “Tití”
Marcial “Ranchero” Ortiz
Alfredo “Viejo” Sánchez
Ignacio “Calavera” Ávila
Luis “Pirata” de la Fuente
Adalberto “Dumbo” López
Jaime “Tubo” Gómez
Antonio “La Tota” Carbajal
Pedro “Siete Pulmones” Nájera
Isidoro “Chololo” Díaz
Héctor “Chale” Hernández
Crescencio “Mellone” Gutiérrez
Alfredo “Pistache” Torres
Carlos “Monito” Carús
Raúl “Pina Arellano”
José “Jamaicón” Villegas
Alfonso “Pescado” Portugal
Enrique “Loco” Sesma
Ingancio “Cuate” Calderón
Guillermo “Tigre” Sepúlveda
Arturo “Cura” Chaires
Ignacio “Gallo” Jáuregui
Guillermo “Chato” Ortiz
Felipe “Pipis” Ruvalcaba
Alfredo “Fello” Hernández
Antonio “Piolín” Mota
Alberto “Pato” Baeza
Tomás “Fumanchú” Reynoso
Gustavo “Halcón” Peña
Aarón “Ganso” Padilla
Javier “Kalimán” Guzmán
Javier “Cabo” Valdivia
Javier “Pierna Fuerte” Sánchez Galindo
Javier “Chalo” Fragoso
Rafael “Guama” Puente
Octavio “Centavo” Muciño
Arturo “Gonini” Vázquez Ayala
Hugo Sánchez “El niño de oro”
Fernando “Sheriff” Quirate
Tomás “Jefe” Boy
Francisco Javier “El Abuelo” Cruz
Alfredo “Capitán Furia” Tena
Javier “El Vasco” Aguirre
Adolfo Ríos “El arquero de Cristo”
Miguel “Piojo” Herrera
Luis “Matador” Hernández (antes le decían “Pájaro”)
Carlos Hermosillo “El grandote de Cerro Azul”
Jesús “Cabrito” Arellano
Claudio “Emperador” Suárez
Andrés “Principito” Guardado
Rafael Márquez “El Kaisser Azteca”
Alberto “Venado” Medina
Francisco Javier “Maza” Rodríguez
Francisco “Kikín” Fonseca
Adolfo “Bofo” Bautista
José Antonio “Gringo” Castro
Óscar “Conejo” Pérez
Óscar “Kevin” Rojas
Israel “Yaguer” Martínez

Es un hecho que hay muchos más, haz memoria y apúntalos.

Oldoni Stachelski

Aline Arnot escribió una interesante columna, en mediotiempo.com, sobre el origen del nombre Leandro. Y es que del brasileño naturalizado mexicano que juega con los Pumas y es seleccionado nacional se sabe poco.
Leandro significa “hombre-león” en griego. Leo + andros = Leandro. Aunque algunos autores aseguran que es una deformación del nombre Alejandro.
El Augusto tiene orígenes romanos. "Augustus", su significado es "Aquel que ha sido consagrado por los augures (sacerdotes romanos que auguraban el porvenir según el vuelo de las aves)" o "Aquel que es venerado y respetado".
Lo que sí, casi nadie sabe es que se apellida Oldoni Stachelski. Los Oldoni vienen de Italia. Actualmente hay un jugador brasileño que está figurando en el mapa mundial del futbol llamado Pedro Oldoni, nada que ver con nuestro personaje, sólo que nacieron en la misma tierra. Ellos dos, junto al italiano Corrado, son los únicos futbolistas con este apellido que aparecen las listas de los 110 mil resultados de las búsquedas del apellido “Oldoni” por internet. Por cierto, más detalles sobre la historia del apellido no están disponibles en la red.
Stachelski, apellido probablemente polaco, hubo un Stachelski (Dave) jugando futbol americano en la NFL. Fue novato del año en el 2000 y acabó perdido en los Santos de Nueva Orleans. Y así se apellidaba Joshep, un fiel seguidor del Chicago Fire, equipo de Cuauhtémoc Blanco, quien murió a los 60 años en marzo de 2007.
Leandro Augusto Oldoni Stachelski nació el 18 de agosto de 1977 en Paraná, Brasil. El León de México se lo compró al Botafogo y después pasó a Pumas entre una encarnizada pugna de promotores. El dueño de los panzas verdes lo quería vender al Atlas pero finalmente acabó en Ciudad Universitaria. Él mismo cuenta que nunca fue bueno para la escuela y que su padre lo puso a trabajar en el taller mecánico de la familia de donde salió para perseguir, por siempre, al balón de futbol.

Borja, no falles

Las crónicas recuerdan que cincuenta y cinco mil personas vitorearon el empate de la selección mexicana con Francia en el pasto sagrado de Wembley, durante el mundial Inglaterra 1966. Para los ingleses fue muy oportuno que México le arrebatara un punto a los franceses, rivales directos de grupo en la primera ronda y más porque el equipo de la rosa había empatado, también, con Uruguay, en la apertura de la competencia.
El merecido empate tuvo lugar el 13 de julio de 1966. Francia mandó una formación 4-2-4 a la batalla mientras que Trelles formó un 4-3-3 con Calderón en la portería; Chaires, Peña, Núñez y Hernández en la defensa; Díaz, Mercado y Reyes en la media; Fragoso, Borja y Padilla al ataque.
No se habían rebasado los primeros diez minutos cuando el sistema de pases rápidos y largos del equipo mexicano puso a prueba a los franceses. Aarón Padilla remató de cabeza y el balón pasó rozando el travesaño.
Ahora sí, al minuto 49 los mexicanos cimbraron Wembley. “No falles Borja, no falles” gritaba Don Fernando Marcos en su narración sentida. “Gol de México”, cantó el erudito. Uno a cero sobre Francia. Un sueño que duró 13 minutos, solamente.
la zaga nacional tuvo una pifia, entregaron la pelota. A 16 metros fuera del área, Hausser disparó, el balón tocó el palo izquierdo y empataron los galos en el minuto 62. Pero Francia nunca pudo acomodarse en el campo. Jugó extremadamente lenta y su defensa sufrió con el adelantado, veloz e impredecible Enrique Borja, quien era detenido mediante recursos fuera de reglamento.
Los contragolpes mexicanos fueron de alta peligrosidad, pero la enjundia aniquiló la contundencia.
Uno a uno en la catedral del futbol, un resultado que se festejó en el Reino Unido porque México cayó bien en las exigentes gradas de Wembley.

Pirata

Se dice que el Pirata Fuente ha sido el jugador más portentoso que ha tenido México. Tenía tal potencia en las piernas que saltaba más alto que cualquier portero y sabía que el balón estaba a su servicio. Fue seleccionado nacional de 1934 a 1950 y su historia está tejida de leyendas.
Luis de la Fuente y Hoyos nació el 17 de enero de 1914 en el Puerto de Veracruz. De niño pasaba sus ratos jugando entre los barcos de cabotaje, propiedad de sus abuelos. De ahí viene el apodo que lo ha hecho inmortal.
El Pirata fue uno de los futbolistas más completos. Hábil y potente. Dueño de gran resorte, buen cabeceador, goleador nato. Gran pasador, con una precisión en que se conjuntaban la justeza de su servicio y la intención del mismo.
Empezó a jugar con el Aurrerá, y se siguió con el Real Club España, América, Marte y Veracruz del futbol mexicano y de Racing de Santander (España), Atlético Corrales (Paraguay) y Vélez Sarsfield (Argentina), en el extranjero.
Equipo al que llegaba lo hacía campeón o por lo menos lo libraba del descenso. Sus goles eran decisivos.
Acudió con el representativo nacional a Roma, en donde fueron eliminados por Estados Unidos para la Copa del Mundo de 1934. Realizó una gira por España en 1948, específicamente en Madrid y en Bilbao.
Se casó el 17 de abril de 1945 con Olga Varela, con quien procreó cinco hijos: Luis, Segundo, Antonio, Manuel y Olga.
De él se decía que vivía en la fiesta, que podía salir al campo después de una noche de juerga y dar un partidazo. Su condición física y fortaleza lo convirtieron en ídolo.
No pudo sorprender en las copas del mundo porque en su época se atravesó la guerra. Para 1950 pudo haber tenido participación pero el técnico no lo aprovechó. Estuvo activo durante 21 años y se retiró a los 38 años con sus amados Tiburones Rojos. Ese día lloró. Le dolió profundamente dejar el campo pero al futbol le dolió mucho más perderlo.
Decían los médicos que su fuerza estaba simbolizada en su corazón porque el corazón del Pirata era más grande de lo normal. Tal vez por eso el 28 de mayo de 1972, cuando su corazón falló, Luis de la Fuente tenía que partir. Ese domingo se guardo silencio en todas las canchas mexicanas porque había muerto el jugador más portentoso de nuestro futbol.
No tuvo Di Stéfano una mejor concepción del futbol, ni una elegancia superior a la de Luis de la Fuente. Lo único que Di Stéfano tuvo de más fue publicidad. Siempre decía el prestigiado periodista Don Antonio Andere, que punto de referencia tan importante para tener un contexto de la grandeza del Pirata.

Radiografía del Apertura 2009

Más de 500 futbolistas nutren el campeonato mexicano de primera división. Hay equipos en 13 estados de la república mexicana. Ciudad Juárez es el punto ubicado más al norte del territorio y Cancún el del sur.
La liga tiene representantes de 13 países de América, incluido México, y uno de África.
Son 436 mexicanos, 41 argentinos, 11 brasileños, un camerunés, 8 chilenos, 9 colombianos, dos ecuatorianos, 4 estadounidenses, un guatemalteco, un hondureño, un panameño, 12 paraguayos, 11 uruguayos y dos venezolanos.
Dentro de los mexicanos hay un mexicano-canadiense, Isidro Sánchez del Puebla, hijo del famoso Chelís.
Los naturalizados son 12, sólo 3 no pueden ser seleccionados nacionales.
El Apertura 2009 será la liga de los Pepes. El nombre más común es José. Por lo menos tres decenas de futbolistas tienen el José como primer nombre.
La edad promedio está en 25 años y medio. 58 jugadores tienen 23 años, esta es la edad que más se registra. Ellos nacieron en el año en que México organizó el mundial de 1986.
El futbolista más viejo del torneo es el portero argentino del Toluca, Hernán Cristante, con 40 años, seguido de Sergio Bernal y Adrián Martínez, guardametas de Pumas y San Luis, respectivamente, con 39. El más joven es Martín Luis Galván, quien a sus 16 años es delantero de Cruz Azul, y debutó en el 2008.
La estatura y el peso promedio marcan un metro con 75 centímetros y 70 kilogramos.
Si bien no tenemos al futbolista más pequeño del mundo, se dice que es el argentino Diego Buonanotte con su metro 59 de estatura y 60 kilogramos de peso, sí podríamos tener a dos de los más ligeros. Según los registros, el Negro Sandoval, de Morelia, y el Chícharo González, cargan sólo con 54 kilogramos encima. El más chaparrito es el nayarita de Estudiantes, Elgabry Rangel, mide un metro con 61 centímetros. Vale la pena recalcar que la estatura media del varón mexicano, según una encuesta del Instituto de Antropología e Historia, es de un metro con 57 centímetros.
Para este torneo ha llegado un gigante que supera a todos en peso y altura. Carlos Gustavo Bossio, portero argentino de los Gallos Blancos, mide un metro con 95 centímetros y pesa 95 kilos. Los mexicanos más altos de la competencia son un guardameta, un defensa y un delantero. Adrián Martínez, de San Luis; Horacio Cervantes, de Cruz Azul; y Jesús Eduardo Zavala del Monterrey. Ninguno rebasa los 90 kilogramos.
Sin duda alguna que México es autosuficiente en arqueros. De los 56 registrados, 52 son porteros nacionales.
En la defensa contamos con 154 mexicanos y 17 extranjeros.
El centro del campo está poblado por 154 locales y 38 de otros países.
Tenemos 80 delanteros hechos en México y 44 importados, siendo en esta posición donde los porcentajes muestran los déficits de especialistas propios. Un tercio de todos los atacantes viene de otro país.
El origen de los jugadores mexicanos arroja datos interesantes. Sólo tres estados no tienen representantes en primera división. Campeche, Tabasco y Tlaxcala.
El Distrito Federal sigue siendo el principal proveedor de futbolistas con 113 elementos nacidos en la capital del país. Jalisco es el segundo con 84, de estos 63 son de Guadalajara. El tercer semillero es Michoacán, con 31. Nuevo León tiene 25 representantes y Sinaloa 23.
Jaguares es el equipo que más representantes de los estados tiene. Hay jugadores de 15 entidades, aunque sólo uno de Chiapas.
En cambio hay 25 chilangos en Pumas, Atlas tiene 13 jugadores de Jalisco, Estudiantes tiene 12 oriundos, Morelia cuenta con 11 michoacanos y Monterrey reclutó a once neoleoneses.
Atlante sigue atado a la capital con 13 nacidos en el Distrito Federal y sólo dos originarios de Cancún.
Como dato curioso, de los 18 equipos de primera división, sólo la Universidad Autónoma de Guadalajara no tiene futbolistas del Distrito Federal y San Luis no cuenta con jugadores de Jalisco.
Yucatán es el estado que aporta tan sólo a un jugador. Se trata de William Paredes y está con rayados de Monterrey.
La experiencia de los futbolistas en primera división nos proporciona datos relevantes. Sergio Bernal es el único con 20 años de trayectoria activa y es el portero mexicano con más torneos jugados. Pavel Pardo e Israel López son los medios más experimentados, ambos debutaron en 1993. Los defensas Joel “Tiburón” Sánchez, Duilio Davino y Carlos Humberto González son los más veteranos. Están activos desde 1994. Jared Borgetti y Juan Francisco Palencia son los decanos del ataque con 15 años en primera división.
Los hermanos Uscanga, del Atlante, originarios de Coatzacoalcos Veracruz, son los que debutaron, apenas, el torneo anterior.
Para este Apertura 2009 hay por lo menos 50 jóvenes esperando la oportunidad de mostrarse. Por cierto, hay una información precisa. Durante los años en que Javier Aguirre estuvo en España, 249 futbolistas mexicanos que hoy están registrados, debutaron en primera división, por eso es tan importante que un seleccionador nacional tenga pleno conocimiento del entorno local, porque es aquí donde se encuentra la base de nuestro futbol.

El Legado del Germania

Mientras el ejército alemán peleaba con el mundo su primera guerra mundial, inmigrantes germanos en México jugaban al futbol.
Los equipos de la colonia inglesa como el Reforma o el Rovers, quedaron desintegrados porque sus hombres arriesgaban o perdían la vida en el campo de batalla.
Sólo las oncenas de origen español recién creadas como el España y el Centro Deportivo Español y el legendario Pachuca, así como el Club México nutrían la liga mayor del armonioso Distrito Federal.
Pero fue un hecho que sin la representación británica, el espectáculo había perdido calidad, y no solo eso, también disminuyó la rivalidad.
En aquellos años, donde por cierto también se libraba una revolución en México, eran pocos los alemanes radicados en este país. El hipismo y la cultura física eran sus disciplinas favoritas pero el futbol fue aceptado de inmediato.
Un 15 de junio de 1915, en el Casino Alemán, la junta directiva resolvió crear el equipo Germania.
El impacto fue inmediato. Les decían los fúnebres porque vestían de negro. Hombres de extraordinaria corpulencia, no muy jóvenes, hay que decirlo, pero sumamente disciplinados, así eran los germanos.
Uno de ellos, el centro delantero, Carlos Mues tenía nombre de guerra. Por sus potentísimos tiros y el empuje arrollador de su juego, Cañón 42 le decían, un arma que causaba estragos en los campos de batalla justo en esos momentos.
Sólo Lázaro Ibarreche del Club España, le daba competencia al artillero teutón y ambos eran la gran atracción de las canchas.
Para 1916, al Germania no le bastaban los rivales de la capital y se lanzó a conquistar las provincias. En todos lados fueron recordados por mucho tiempo.
Pero a pesar de su férrea disciplina y la fortaleza de sus hombres, los fúnebres no podían coronarse. El España era un equipo que arrollaba con todos.
Para 1917, el Germania empezó a desarrollar sus fuerzas inferiores de la mano del entrenador Richard Obert. El equipo entrenaba en los llanos de la Condesa y luego se mudaron a la colonia de los Doctores.
Todos los fundadores eran alemanes pero como mencionamos previamente, ya no eran tan jóvenes y poco a poco se empezaron a retirar. La colonia alemana no era numerosa y como era necesario ser miembro del Club Alemán para pertenecer al Germania, se empezó a perder la homogeneidad y la potencia del caballeroso equipo, como lo llamó Don Juan Cid y Mulet en el Libro de Oro del Futbol Mexicano.
Fue entonces, iniciados los años 20, cuando empezó la importación de jugadores de futbol en México. El orgullo alemán estaba en juego y sus reglas eran muy estrictas por lo que antes de enrolar a futbolistas nacionales, miraron a Europa para completar su oncena estelar.
Y así llegó el que podríamos nombrar como el primer jugador importado para jugar expresamente. Fue un futbolista del Glassoper de Suiza, su nombre Kurt Friedrichs, de origen suizo, por supuesto.
También llegaron otros como Nack, Merck, el famoso Catori, Kleinbaum y hasta un checo de nombre Wondrack.
Los intentos por renovar al Germania no pararon ahí. Hartos de ser llamados los fúnebres cambiaron el negro solemne y pasaron por el amarillo con azul para llegar finalmente al blanco con una franja negra y el águila imperial al centro.
Para 1925 el Germania abrió sus puertas a jugadores mexicanos, Ricardo Navarro, alias Alegrías, fue el primero y le siguieron Ruiz, Mendoza, Pichojos Pérez y tiempo después un muchachito apasionado del futbol llamado Fernando Marcos.
El Germania nunca pudo ganar un campeonato oficial. En uno de los muchos cismas de la liga mayor derrotó al Asturias pero el título nunca le fue reconocido. Sólo una copa conquistada en Guadalajara guardó en sus vitrinas cuando eran dirigidos por Juan Luqué de Serrallonga, entrenador de la selección mexicana en los Juegos Olímpicos de 1928 y en el primer Campeonato Mundial de 1930 en Uruguay.
En 1932, la fama de los germanos había quedado en el recuerdo. Los aficionados ya no los seguían y el profesionalismo disfrazado de los demás cuadros fue rechazado por un Germania que se cobijó en el amateurismo, condenándose entonces a desaparecer. Pero hay que agradecer que un grupo de alemanes dijeran no a la guerra contra el mundo y prefirieron pelear con honor y dignidad dentro de un campo de futbol en México.

San Miguelito de los Balones

San Miguelito es un rancho escondido a 10 kilómetros de Querétaro. Hay señalamientos que te encaminan hacia allá. Luego viene la terracería, después los llanos secos y quebrados, la milpa que no crece porque el agua no ha caído; la ferretería que ha cerrado porque el dueño se ha ido de mojado para sobrevivir y el perro que sigue al pie del negocio esperando la llegada del que se fue.

En el camino hay un indicio de lo que nos trajo a este lugar. Alguien sacrificó su parcela y la convirtió en campo de futbol. Si esperábamos ver un templo erigido a San Miguel, estábamos muy lejos de encontrarlo. En San Miguelito estaban encomendados al juego del balón.

Hace más de cuarenta años, sus habitantes aprendieron a coser balones. Los campesinos encontraron en este oficio una entrada de dinero extra que les dio comodidades y la forma de no caer en la tentación de irse lejos, escapando de la desesperanza. Hubo trabajo para todos, la comunidad se convirtió en un pueblo balonero.

Pero los tratados de libre comercio con el mundo empezaron a estrangular, sin piedad, a todo aquel que seguía trabajando con las manos. El artesano del balón que tarda más de tres horas en confeccionar uno jamás podrá competir con la máquina que fabrica más 100 en el mismo tiempo, de eso se olvidaron aquellos quienes pactaron sin advertir que esto ocasionaría la ruina de comunidades que vivían de lo poco que sabían hacer.

Hoy el panorama es desolador como las calles de San Miguelito, como su arroyo seco, como sus talleres yermos, como la penosa realidad de vivir en un país con 70 millones de pobres.
De los 70 talleres baloneros hoy quedan seis. De los 700 balones que vendía cada uno al mes, hoy, si bien les va, les piden 100.

Domingo y Moy son baloneros desde niños. El presente señala que podrían ser la última generación de artesanos y con ellos terminaría la mayor tradición de este rancho escondido, pero tienen esperanza y exponen un plan para no perecer.

Este es San Miguelito, un pueblo que logró vivir del futbol hasta hace apenas algunos años.

Chiquito Bossio

El travesaño le queda a cincuenta centímetros. Si levanta los brazos seguro que lo toca. Por eso es el hombre más alto del Apertura 2009 y probablemente el más grande que ha llegado a México en la historia.
Un metro y noventa y cinco centímetros con 100 kilogramos de peso dan a origen a su inofenisvo apodo: Chiquito.
A México habían llegado arqueros de gran tamaño como el uruguayo Robert Dante Siboldi o recientemente Jorge Vava, ambos con 193 centímetros de altura.
Chiquito Bossio está 20 centímetros por encima del promedio de estatura de la liga mexicana. Si llegase a enfrentarse con Elgabry Rangel, le sacaría 34 centímetros y 38 kilos de peso.
Sin embargo, en el mundo hay otros gigantes que lo rebasan, como los delanteros Koller y Zigic, quienes miden dos metros con dos centímetros.
Dicen que la altura entorpece la habilidad del cuerpo, que los jugadores de estatura controlan menos sus movimientos. Aquí vemos al gigante en pleno entrenamiento.
En este torneo su meta ha sido vencida en varias ocasiones. Le juegan de cerca, parece que ese es su punto vulnerable.
Desde los 12 años se calzó los guantes para tener siempre el balón en sus manos. Carlos Gustavo Bossio es uno de los refuerzos de los Gallos Blancos del Querétaro. Ha llegado a México tras una larga trayectoria que inició en el modesto club cordobés de Las Palmas y con el precedente de haber sido el guardián de Lanús hasta la llegada de Mauricio Caranta.
Está en el colofón de su carrera, su sueño es retirarse con Belgrano, y por ahora unos buenos billetes mexicanos no le harán mal en los tiempos por venir. Pero para él eso es lo de menos.
El "Chiquito" ya hizo historia y está en los libros. Fue seleccionado argentino estando en segunda división, en 1994, algo nunca antes visto en aquel país.
Pero sobre todas las cosas, es el primer arquero en convertir un gol de cabeza en el campeonato argentino, logrando el empate a uno para Estudiantes, contra Racing, un inolvidable 12 de mayo de 1996.
Dice que es de esos hombres que les sobra confianza para pelear. Bossio buscará ser titular en un equipo que ya tenía un arquero en los tiempos del ascenso. Lupe Martínez fue el héroe en la final por la categoría. Una lesión le impidió arrancar el torneo y estarán disputando el puesto como caballeros. Aunque para el mexicano los siete centímetros que le lleva el argentino no son ninguna ventaja.
Siempre convergen así las historias en el futbol. Sólo hay un lugar bajo el marco y 10 más en el resto del campo.
El Gigante Cordobés buscará dejar algo más para su propia historia, por lo menos de entrada, hoy es el futbolista de mayor tamaño en México.

La leyenda del Búfalo


Si Landon Donovan ha sido el azote de los mexicanos en los últimos diez años, en 1934, los goles de un solo hombre nos dejaron fuera de la Copa del Mundo, estando ya en Roma. Aldo “Búfalo” Donelli ha sido un fantasma que pocos invocan en esta rivalidad con los vecinos, aquí les platicamos su historia.
“Buff” Donelli nació el 22 de julio de 1907, en South Fayette Township, Pennsylvania. Al ser hijo de inmigrantes italianos, ya traía el futbol en los genes. En 1925 empezó su trayectoria con el Morgan F.C.; después pasó al Cleveland Slavia, luego al Curry Silver Tops. En 1936 jugó con el Heidelberg SC y dejó las canchas con el Castle Shannon en marzo de 1938, para hacer historia en el futbol americano.
Un 25 de mayo de 1934, en el estadio Fascista de Roma, el “Búfalo” nos embistió con todo su poder. El partido eliminatorio definitivo contra los Estados Unidos se jugó en Italia, país sede de la Copa del Mundo. Donelli le anotó cuatro tantos a la selección mexicana. Y así, con un cuatro a dos en contra, México quedó fuera del mundial, aunque el equipo estuvo ahí para presenciarlo desde la grada, al final de cuentas ya habían pagado el viaje completo, pensando que se iba a calificar.
Hablar de Aldo Donelli era traer e invocar muy malos recuerdos. El asunto se trató de olvidar con el silencio.
Pero Donelli escribió su propia historia y no solo en este deporte. También jugó con el ovoide y se convirtió en un coach legendario. Fue halfback y por supuesto, se encargaba de patear los puntos para su equipo colegial, el de la Universidad de Duquesne, en Pittsburgh, Pennsylvania. En la NFL jugó y entrenó a la vez, con Pittsburgh Steelers. También se enroló con Philadelphia Eagles.
Como entrenador estuvo con Duquesne University, Columbia University, Boston University, y en la NFL, con Pittsburgh Steelers y Cleveland Rams. Por cierto, a este último equipo lo dirigió cuando volvió de la guerra. “Buff” Donelli fue reclutado por la armada estadounidense y estuvo en batalla, por un breve lapso de tiempo, durante la Segunda Guerra Mundial.
En 1954, fue ingresado al Salón de la Fama del futbol soccer de los Estados Unidos.
Al retirarse del futbol americano, se desempeñó como publirrelacionista de la PGA y se la pasaba viviendo en Boston, Pittsburgh y Fort Lauderdale, donde falleció el 9 de agosto de 1994, a los 87 años.
Este fue el hombre del que nadie ha querido acordarse porque aun duele la derrota de Roma. Desde entonces, la rivalidad con los Estados Unidos ha estado presente.

Siempre en busca de un hogar


Su talento, cuando jugó con Monterrey, nunca fue cuestionado. Su carrera en España le ha quitado luz, las lesiones no lo dejaron en paz. Su convocatoria a la selección nacional siempre ha generado comentarios afilados, algunos dicen que él no quería ser mexicano. Pero Franco es un hombre que ha aprendido de la vida y que siempre ha buscado el calor de hogar.
El mundo de Guille Franco ha sido tan redondo como lo es el balón. Y hablar de redondez no es hablar de perfección, si no de refugio. De niño sufrió la separación de sus padres y pasó 11 años, junto a sus dos hermanos, al cuidado de la abuela.
Fue en la calle donde le encontró la redondez a su vida. Una pelota de futbol y las inolvidables canicas le proporcionaban la alegría infantil que era interrumpida cuando la abuela lo llevaba de la oreja de vuelta al mundo real, tan plano y complejo, que de ninguna forma se asemejaba a esa redondez en donde Guillermo se refugiaba y que paradójicamente tenía la misma forma que el planeta que habitaba.
"En plena calle armábamos los arcos –de la portería- y jugábamos al fútbol todo el día, a las canicas también, y llegaba mi abuela y nos llevaba de la oreja a la casa porque no queríamos volver pues vivíamos en nuestro mundo –dice mientras suelta tremenda carcajada-. Para nosotros no había horarios, no teníamos noción del tiempo por eso mi abuela, después de llamarnos tres o cuatro veces, nos metía ¡de la oreja a la ducha, éramos una mugre!", recuerda con nostalgia Franco en una entrevista concedida a mediotiempo.com
Cuando cumplió los 14 años, su padre se volvió a casar y lo invitó, a él y a sus hermanos, a vivir con él. Con la adolescencia a cuestas se emocionó con la idea de vivir en familia, aunque fuera en estas circunstancias. Dios era para Franco el gran culpable de su situación y él mismo ha aceptado que su carácter estaba podrido.
Siempre afín a los deportes, fiel seguidor del basquetbol – idolatra a Michael Jordan- , apasionado del rugby y del remo, como buen argentino que nació en Corrientes, un 3 de noviembre de 1976, el futbol ya lo traía en su información genética. Justo a los 16 años, el papá de un compañero de juego, le dijo que su estilo traía el don, que se fuera a probar y así llegó al San Lorenzo de Almagro y volvió a dejar la vida familiar de la que sólo disfrutó un par de años. Su mundo en verdad era redondo, tan redondo como el planeta Tierra y el balón de futbol. Pero él sufría. Nunca pudo comprender la separación de sus padres. Por eso anhelaba un hogar y donde estuviera le tenía que dar forma de alguna manera, algo así como cuadrar el círculo.
Con los Cuervos tuvo que aprender a convivir con los muchachos que el futbol había adoptado como a él, cada uno con sus circunstancias. Se disciplinó y maduró con ese estilo. Consagrado al deporte que le daría todo y le cobraría todo.
En reservas le pusieron trampas y estuvo a punto de mandar todo al diablo, pero un sabio consejo de un conserje, le dio el temple para seguir.
Guille nunca vivió bajo el esquema de papá y mamá. Y sólo él sabrá bajo que esquema lo hizo. Tal vez por eso, cuando se volvió cristiano, se reconcilió con Dios y desde entonces es su padre y su madre al mismo tiempo. Ahí encontró la solución a su carácter podrido y dicen que cuando Franco habla del Creador, no es fácil comprenderlo. Pero en la cancha es un león.
“Yo tenía un carácter muy fuerte, un carácter bastante podrido por las cosas que pasé de chico y la falta de cariño y amor pero Dios lo fue moldeando y me cambió mucho", ha señalado el propio futbolista.
En un sitio cristiano en internet llamado El Orador, Franco señala cómo le gustaría ser recordado en cada lugar por donde ha pasado y dice “que recuerden que Franco era una persona que confiaba en Dios, que irradiaba luz, se veía que tenía algo distinto que era Dios obrando en Él”.
Guillermo Luis Franco Farquarson llegó a México en el 2002 junto a Walter Erviti. Ambos venían a Monterrey como jugadores campeones del San Lorenzo de Almagro. Fueron piezas claves de Daniel Alberto Passarella y obtuvieron el título con los Rayados en el Clausura 2003.
Sus goles son parte de la antología rayada. Fue campeón goleador. El jugar finales con un protector craneal es materia prima de la literatura fantástica del futbol regiomontano. Su salida a España fue para buscar una nueva opción de hogar. Pellegrini era una figura para él pero cuando el técnico dejó al submarino amarillo, probablemente el sentimiento de orfandad le volvió a pesar.
El Guille se hizo mexicano para jugar un mundial. Su primer argumento fue desafortunado y más si los primeros en escucharlo íbamos a ser los mexicanos. Dijo que "por un mundial se naturaliza hasta africano". Nunca se la creyeron, pero hay que comprender lo dicho. No fue peyorativo su comentario, fue honesto. Él va buscando hogares redondos, su mundo es redondo, el mundial es redondo, el futbol es redondo.
Para Franco, “México es muy importante. Me abrió las puertas para crecer profesionalmente, para hacer un nombre más fuerte de lo que tenía en Argentina, me regaló la posibilidad de tener dos hijas y de contar con el cariño de toda la gente”. Este argumento es el indicado para que la sensibilidad mexicana lo acepte.
Hace un par de años, Guillermo Franco obtuvo su tercer pasaporte. Su ascendencia italiana se lo permitió y es un recurso que utilizó, como muchos futbolistas, para abrirse espacios en el futbol europeo. Con el Villareal su contrato ha expirado. Mientras eso ocurría, Javier Aguirre lo convocó a la selección mexicana que deberá corregir el rumbo. Y en Monterrey sueñan con que regrese a casa su hijo pródigo. Tal vez sea en la Sultana del Norte donde el Guille al fin encuentre un hogar definitivo.