El primer futbolista mexicano



En medio de la locura de esta ciudad se dejan a un lado las historias antiguas. Particularmente las que tienen que ver con el futbol.

Vayamos a Tacubaya. En la casa, que desde hace tiempo ocupan los rusos como embajada, hay un pasado que nos conduce hacia nuestro personaje. Jorge Gómez de Parada Buch, el primer futbolista mexicano de la historia.

Aunque Don Juan Cid y Mulet, en su gran Libro de Oro del Futbol Mexicano, resalta a David Islas como el primer nacional que jugara al futbol, estas crónicas de The Mexican Herald de 1903, rastreadas por el investigador Armando Barceló, confirman que Gómez de Parada ya había debutado cinco años antes que el jugador del Pachuca.

Ahora estamos a las afueras del Club Deportivo Chapultepec. Aquí escribió su nombre en la historia.

Gómez de Parada, nacido en 1885, perteneció a una de las familias más antiguas de México.

Su hijo Fernando nos habló del "Viejo" o "Papá Coco" como le llama él con la nostalgia picando cada milímetro de su piel y que nos contagia esa urticaria emocional.

Jorge Gómez de Parada, estudiaba en Inglaterra. Ahí conoció el futbol como se muestra en esta imagen de él, con el balón a sus pies.

En sus vacaciones, jugaba con el Reforma Athletic Club, equipo en el que fue campeón de goleo en la temporada 1909, y donde también obtuvo la liga y la prestigiosa copa Tower.

En 1911 le regalaron la propiedad de Tacubaya como dote de bodas. Era la casa de la antigua hacienda de Santa Catarina del Arenal, o mejor conocida como la Hacienda de la Condesa. Como Gómez de Parada era arquitecto, la mandó restaurar quedando el palacete como lo podemos observar en estos momentos. Estas eran tierras de su propiedad.

En la parte trasera de la residencia acondicionó un campo de futbol, una alberca y un frontón. Ahí entrenó el México de San Pedro de los Pinos, que, reforzado por de Parada y por algunos ingleses, salió campeón en 1912 y nuestro personaje el líder de los goleadores por segunda ocasión.

El México inmortalizó su hazaña con una foto tomada dentro de la casa y en donde también posa el perro consentido de Gómez de Parada. En la imagen se aprecia el trofeo que conquistaron aquella vez, pero es mucho más emocionante verlo ahora, en manos de su hijo.

Para 1920 dejó el futbol y se convirtió en promotor absoluto del deporte. Fue miembro del comité olímpico internacional de 1924 a 1927. Y jugó polo viajando por Europa durante muchos años. Llegó a competir contra el mismo Rey de España, Don Alfonso XIII.

El primer futbolista mexicano murió en enero de 1965, luego de disfrutar su última cena de año nuevo con sus camaradas del Reforma Athletic Club y su linaje persiste hasta nuestros días.

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