Acordes de Bohemia en Santa Úrsula
Hay partidos que se agotan en noventa minutos y se esfuman al silbatazo final. Pero hay otros, los menos, que se bordan en el tejido de la historia y permanecen ahí, en secreto durante décadas, esperando que el calendario nos obligue a recordar quiénes somos. Este próximo miércoles 24 de junio de este 2026, cuando el Estadio Azteca encienda sus luminarias para albergar el cierre de la primera fase de la Copa Mundial, las gradas atestiguarán el cuarto capítulo de un historial que cruzó sus destinos bajo el sol andino de Viña del Mar hace sesenta y cuatro años. Para entender la raíz de este lazo entre México y Chequia, hay que sacudirle el polvo a la enciclopedia del balompié. Aunque la historia comercial y los despachos oficiales hablen de un choque inédito, los registros de la FIFA nos recuerdan que las memorias de ambos combinados ya se han raspado las espinillas en tres antecedentes muy específicos, donde el equilibrio de las fuerzas dicta dos triunfos para los europeos y uno para l...









