¿Por qué Guillermo Ochoa no alcanza el trono de "La Tota" Carbajal en el Mundial 2026?
Cuenta la leyenda que en los viejos teatros de la Antigua Grecia, los actores que permanecían tras bambalinas, listos para vestir la máscara pero sin pisar la arena, no recibían el laurel de la victoria. La tragedia o la gloria pertenecían únicamente a quien prestaba el cuerpo al sol, al que sentía el peso del anfiteatro sobre los hombros. En el futbol de nuestra era —este deporte que se debate entre la poesía del asfalto y la frialdad de las hojas de cálculo—, la FIFA ha decidido aplicar esa misma severidad helénica. Asistimos en este Mundial 2026 a la era de la narrativa empaquetada. La mercadotecnia nos vende héroes de catálogo y récords de cartón con la prisa de quien acomoda productos en un anaquel. Nos dicen, con bombos y platillos, que estamos ante el torneo de los hombres de las seis Copas del Mundo. Pero el organismo rector, con la frialdad de un juez de aduanas, ha sacado el bolígrafo para recordar que existe una diferencia sagrada, casi religiosa, entre ser un turista de luj...


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