Después del Mundial
Durante un mes intenté contar un Mundial de una forma distinta. No quería publicar únicamente marcadores. Ni limitarme a las conferencias de prensa. Ni convertir cada partido en una discusión sobre polémicas arbitrales. Quería que el futbol sirviera para hablar de migración, de memoria, de ciudades, de política, de identidad, de literatura, de geografía, de infancia y de todo aquello que normalmente queda fuera de la transmisión. Por eso aparecieron mis referentes Galeano, Kapuściński, Menotti, Robinson, Segurola, Villoro, Valdano, Kuper y Alexievich. Ninguno escribió realmente estas páginas. Y, al mismo tiempo, todos estuvieron presentes. Porque cada texto nació después de largas conversaciones sobre cómo habrían mirado ellos un mismo partido. Fue un ejercicio de periodismo. Pero también de imaginación. Ahora puedo contar algo que muchos me preguntaron durante estas semanas. No hubo una redacción llena de periodistas. No hubo un equipo de investigación. No hubo productores ni asistent...









