¡No se vaya al América!, ¡no se vaya al América!

Rául Cárdenas de la Vega relata, en primera persona, una de sus anécdotas más sentidas.

Y ganamos el tricampeonato y a ver ¿desde cuando no se gana un tricampeonato?
Nada más que como todo, viene algún tiempo en el que algo no te sale bien y más de entrenador y vas para afuera. Entonces salí y me fui al América.
El América era el equipo que Don Guillermo Álvarez no podía ver. Don Guillermo no podía ver al América y salió en el periódico que yo estaba en tratos con el América. Y me habló por teléfono, y, habiendo salido enojados, porque me corrió muy feo de Cruz Azul, me dijo.
- No, pues, le hablé, además de saludarlo, leí aquí en el periódico que va usted al América.
- Sí, le digo, hemos hablado.
- Y me dijo: ¡no se vaya al América!, ¡no se vaya al América!, ¡no se vaya al América!. Raúl, que aquí que allá, que el América, que esto. Usted siempre va a tener las puertas abiertas de Cruz Azul, si no se va al América. Cuando sea, usted tiene las puertas abiertas pero no se vaya al América.
- Bueno, le dije, voy a ver a que otro equipo de los que me están pretendiendo.
-Sí, está bien, que esto que el otro.
Pero en otro equipo como que no. Me pagaban mucho mejor en el América y luego era en México y no tenía que irme a la provincia y cosas así, total, firmé con el América. Llegué y acabé firmando con el América con Guillermo Cañedo, llegamos juntos Cañedo y yo.
Y le hablé a Don Guillermo y ya le dije.
- Acabo de firmar Don Guillermo.
- ¡Ah! que bueno, dice, ¿con quién?
Has de cuenta Toluca, no me acuerdo de otro equipo.
- Toluca ¿no?
- No Don Guillermo.
- ¿Ah!, ¿entonces con cuál otro?
- Con el América.
- ¿Ja!, no me estés guaseando (bromeando), que no se que.
- No, no, no es guasa. No le estoy diciendo mentiras. Acabo de firmar con el América.
- No le dije que no firmara con el América…
Y me echó una retahíla y se acabó enojando y me dijo.
- No vuelva a hablarme y no vuelva a pararse por aquí porque nunca será bienvenido…
Y me colgó.
Tuve también yo parte de la culpa, porque vino el primer choque América contra Cruz Azul y les ganamos cuatro a uno. América cuatro, Cruz Azul uno. Y sabía donde estaba el palco de Don Guillermo y cuando íbamos cuatro a uno ya para acabar el partido todavía lo vi ahí, me paré de la banca y le empecé a hacer así (señas con los dedos, cuatro con la mano izquierda y uno con la derecha). ¿Quiúbole!, cuatro a uno, yo soy el uno. Me di la vuelta y dicen que dijo…, peor con esto, también yo que voy a hacerla de payaso. Dijo horrores y un ingeniero con el que me llevaba muy bien me dijo luego: no, tú aquí estás vetado totalmente, con esto que hiciste ya, eso fue el botonazo, nunca más vas a caer por acá ni nada de nada. Hiciste mal en todo eso. ¿Cómo hiciste eso?
Pues sí, tonterías. Nunca más pude ver a Don Guillermo, ni con sus hijos porque Don Guillermo le dijo a sus hijos que no me recibieran en Cruz Azul.
Yo soy el que en la historia del futbol tiene más títulos ganados, tengo 17 títulos. Trelles me lleva uno de liga, el tiene siete y yo seis. Todos los demás de Concacaf, de Copa, de Campeón de campeones. Fui campeón de América, precisamente con el América, fui campeón del continente americano le ganamos a Boca.
En el futbol si no ganas estás para que te echen fuera, igual sales campeón un año y al otro andas mal, igual te corren. Como que todos los años tienes que hacer algo, cuando menos llegar a las finales o cosas así pero fallas y ahí va para afuera el entrenador.

1 comentario:

Gonzalo Ramos Aranda dijo...

Les comparto mi poema, . . .

EL FUTBOL: JUEGO CELESTIAL DEL HOMBRE

Domingo la cita,
lugar un estadio,
fila de taquilla
pesado calvario.

Estando en la grada
no te importa nada,
que suenen cornetas,
matracas, trompetas.

Disfrutamos juntos
¡el juego del hombre!,
lucen los conjuntos
vistoso uniforme.

Once contra once,
el fut es romance,
la de gajos rueda
en cancha de seda.

El sudor la riega
en sana refriega,
al balón botines,
puntapiés afines.

La defensa luce,
la media se crece,
un buen delantero
encara al portero.

¡La malla se mece!,
¡la gente enloquece!,
¡la magia del fútbol!,
¡se ha metido un goool!

Anotarlo es clave,
bendita esa llave,
el tanto es pedido
en cada partido.

No basta jugarlo
pues hay que ganarlo,
triunfar con honor,
no hay nada mejor.

Dura es la batalla,
la pasión estalla,
mas hay un principio:
¡que se juegue limpio!

El árbitro pita . . .
principio, el final,
marcará cerquita
imparcial penal.

Las porras se cimbran
a cada momento,
aplauden, corean,
acción y talento.

¡Un gran cabezazo!,
¡un tiro al larguero!,
¡bonito chanflazo!,
¡lance del arquero!

¡Deporte el más bello!,
¡que ganas, que entrega!,
el fútbol se juega . . .
también en el cielo.

Autor: Lic. Gonzalo Ramos Aranda
México, Distrito Federal, a 15 de marzo del 2006.
Si Dios quiere, este bello poema rodará, rodará y rodará
por el mundo, . . . como si fuera un balón de fútbol.
Dedicado a Don Angel Fernández Rugama (QEPD)
Reg. Indautor No. 03-2006-050413132300-01