Necaxa 4-3 Santos, con todo y Pelé
Los torneos pentagonales y hexagonales de la década de los sesenta marcaron a varias generaciones de aficionados que disfrutaban de un espectáculo sin precedentes. En aquel pentagonal de 1961 participaron Guadalajara, Oro, NECAXA, Independiente de Argentina y Santos de Brasil.
La muerte y el Alzheimer han ido amenazando una entrañable tradición que nació la primera vez que estos hombres —y otros más que no aparecen en la fotografía— se reunieron para celebrar su hazaña. Aquellos once necaxistas, dirigidos por el viejo Ross, derrotaron al mejor equipo del mundo, base de la implacable selección brasileña que un año después conquistaría el bicampeonato mundial. El partido se jugó en el estadio Olímpico Universitario. Todos acudieron para ver a Pelé, pero nadie imaginaba que, en la fiesta del alarido, todo podía suceder.
Sí, a O’Rey se le trató con dureza, porque él también la repartía. Sus rivales estaban advertidos de su magia y, al terminar el encuentro, aseguraron que era todavía más grande de lo que les habían contado. Dice la nostalgia que la forma en que jugaron aquella noche quedó grabada para siempre en la memoria de quienes lo vieron.
Por eso, cada 2 de febrero se reúnen para recordar, para reconstruir esos 90 minutos que los marcaron de por vida. Para contarles a sus nietos, y a cualquiera que quiera escucharlos, que aquel Necaxa le ganó cuatro goles a tres al Santos de Pelé.


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