Atlético Español
El Atlético Español, representado por un bravo toro de lidia, estaba destinado a morir desde que nació.
Un grupo de empresarios españoles decidieron tomar, temporalmente, la franquicia de un Necaxa que no podía seguir más, tras un conflicto laboral con algunos de sus futbolistas.
La transición fue muy dura, pero al final, todos los que representaron a ese toro bravo indultaron a esa bestia que les robó el corazón.
Los que ahora jugarán fueron futbolistas en alguna de las épocas del Atlético Español. Unos muy famosos, otros menos.
El arquero Molina, fue un héroe cuando, bajo el marco, los salvó de hundirse en la segunda división durante su primera temporada.
Este otro fue un crack. Manuel Manzo probablemente hubiera sido el mejor jugador mexicano de todos los tiempos, pero el alcoholismo le trazó un destino del que valerosamente pudo salir.
El famoso Pimienta Rico se inmortalizó con el Atlético Español.
Y el célebre Vaquero Cisneros, héroe y villano de Chivas, también se inició con el Atlético Español.
Que grato es volver a ver a Agustín Coss, quien viviera un grave problema hace unos meses al ser detenido por la policía en una terrible confusión.
El Atlético Español fue un gran semillero de jugadores por necesidad. A falta de dinero formaron a jóvenes y tal vez esa sea la clave de que todos se aprecien como una familia.
De 1971 a 1982 se enmarcan los tercios de su corta existencia. Subcampeones de la liga y campeones de la Concacaf son sus grandes logros.
Pero en 1982 el toro tuvo arrastre lento y nunca fue olvidado por los que le entregaron sus almas.
Por eso están aquí, este 21 de noviembre de 2009, en una cancha hermosa de Texcoco y así se juntan cada año. Para rendirse ante la nostalgia y transformar sus recuerdos en alegría pura.
El Atlético Español tiene páginas imborrables en la historia del futbol mexicano y hombres que nunca dejan de contarles a todos lo que se dice de ellos en cada una.

Comentarios